Parece eterno pensar que en 1992 fue la última vez que el sonido de un motor rotativo rugió furioso por el épico circuito. Y si, fue así. Pero nada que haya sido tan enorme puede quedar en el olvido, y Mazda, la primera marca japonesa en ganar LeMans en 1991 con el archi mega icónico 787B (que tantos orgasmos auditivos produjo en el mundo) parece tener una sorpresa en puerta. Hay dos indicios que muestran que el milagro puede pasar, uno es que a finales del año pasado, con el ‘boom’ de los hypercars, la FIA hizo un claro guiño a Mazda al permitir de nuevo los motores rotativos (prohibidos en la anterior normativa de los LMP1), la otra es que la marca Nipona patentó en 2018 un nuevo desarrollo de estos propulsores. 

 

 

Le Mans en una categoría que la mayoría de las veces tuvo predominio ganador de marcas Europeas. Legendarias como Bentley, Bugatti, Aston Martin, Alfa Romeo, Ferrari, Jaguar o Porsche siempre mantuvieron al resto de los continentes a raya hasta que Ford, haciendo un poco de justicia logró ganar en 1966 con los GT40. En 1991, la historia fue diferente y sin siquiera ser favoritos, los japoneses enlistaron 3 autos en la grilla de Le Mans. Que los hizo ganar? Un motor bestial que rendía 900 caballos sin problemas pero que bajaron a 700 para ganar consumo y fiabilidad, los dos aliados de esta competencia super exigente. Volverá Mada a repetir la hazaña? Volverá la sinfonía del rotativo a partirnos el cerebro? Ojala, y mientras tanto, te dejamos acá abajo un ratito de esos 700 caballos wankel para que tus oídos te den las gracias.