Augusto es de esos tipos que reciben las sorpresas fuera de tiempo por culpa de la pasión que siente por los autos. Imaginate el nivel de locura que tenía que para aplacarla, los padres le regalaron esta GTX a los 15 años, una edad en donde la influencia de los Dukes de Hazzard hizo a su corazón latiera por el maravilloso mundo Mopar.

 

 

Ojo, esta Dodge no era así como la ves ahora, era un auto maltratado, con faltantes y carente de afecto, básicamente el estado ideal para forma una relación para toda la vida. De una pintura cuarteada, tapizados lastimosos y un Slant Six que luchaba por sobrevivir, el comienzo de esta historia se encendía como se encienden esa llamas que no se apagan mas.

 

 

 

De acá en adelante es sacrificio, desarme, poner la chapa en condiciones, buscar y rebuscar, días, noches y los primeros trueques: llegaba el viaje de egresados que se negocio a cambio de pintar el auto completo. Un rojo Ibiza fue el elegido para acercarse al rojo español original de Dodge y se acompaño con tapizados nuevos para el interior, techo y vinílico.

 

 

Acá te lo resumimos en párrafos, pero estas leyendo el paso de los años y cuando terminas tu etapa escolar y empezas a trabajar, tu primeras entradas de plata te dejan dedicarte mas de lleno. El seis cilindros pedía el retiro y la idea del V8 era tan fuerte que se fueron a Rosario en busca de un 318 que se calzo de manera perfecta con una caja de quinta proveniente de una Dakota V6. Pintado del vano, emprolijado y el V8 adentro, con una economía personal empujada al abismo, el corazón recibió tapas de aluminio, admisión para 4 bocas, un Holley 650 doble bomba, levas Mopar, bomba de nafta de alto caudal y una puesta a punto que le dio unos jugosos 290 caballos. Se mejoró tren delantero, barras de torsión y aunque no lo crean, un segundo desarme para pintura completa, pero esta vez, con una restauración a fondo.

 

 

Pieza por pieza, parte por parte, adentro y afuera hasta llegar a lo que ves ahora, en esta sesión que nuestros fotógrafos @cupaxs y @marence.ph hicieron para mostrar esta GTX que 11 años después de arribar a su vida, Augusto disfruta con una sonrisa imborrable.