Cuando lo ves, sabes que hay algo en el auto que lo sacan del sedán promedio y no solo por el diseño, cosa que Alfa lo sabe interpretar y demasiado bien, sino porque hay indicios que te llevan a esos lugares en donde los enfermos como nosotros nos sentimos cómodos.

 

 

Esa sensación es la del descubrimiento, el feeling que genera un auto cuando dejas de verlo en una review por la web o en una revista para verlo en vivo. Porque ahí, en ese microsegundo, es donde el fierrero agudiza el ojo y recorre el auto como recorre una linda mujer, y cada cual, empieza por donde mas le gusta.

 

 

Estamos delante de un auto que marcó 7 minutos 32 segundos en el infierno verde, numerazo que no te hace pensar en un sedan y te invita a dudar un poco sobre que empuja realmente al Giulia. La respuesta es un corazón elaborado en colaboración con Ferrari, un V6 Biturbo de 2.9 litros, con cilindros opuestos en 90° y 510 caballos, con un sonido que damos fe, es una mezcla de ronco, contundente y refinado.

 

 

Debe ser muy difícil, una vez que descubrimos que las mariposas del escape se abren en el modo Race cuando sube en vueltas, llevarlo tranquilo teniendo ese sonido tan adictivo. Como la buena música, cuando el tímpano lleva la señal cerebro y te produce una emoción, lo meramente placentero te hace adicto.

 

 

El Giulia fue un auto que Alfa lo plantó de manera diferente. Los tipos sentaron a su cúpula de diseñadores e ingenieros y le dieron una sola directiva: Empiecen de una hoja en blanco. Nada de predecesores, sucesores o autos basados en otra plataforma, este Alfa tenía que ser único, distinto, irrepetible.

 

 

El resultado está a la vista, y si lo tuviéramos que resumir en una sola palabra el Giulia es pasional. Dos de nuestros fotógrafos se unieron en esta pequeña producción para traerles el Alfa en detalle, los dejamos con la sesión de @cupaxs y @nicosaintt para que disfruten de cada rincón de este hermoso sedan.