Hoy en Punto de Fuga conmemoramos a una de las figuras más importante de la historia del automovilismo argentino. Un piloto que se llevó 59 carreras y nada mas y nada menos que 9 campeonatos de TC convirtiéndolo en el piloto mas ganador de la categoría hasta el día de hoy, el Señor Juan Galvez.

Juan, o “Juancito” como lo apodaban, fue uno de los tantos referentes que sentaron las bases de este deporte en el país, un tipo que, como todo triunfador, no bajaba los brazos ante las adversidades. Para darte un solo ejemplo, en una carrera en Pergamino en los años ´60 tuvo un vuelco tan grave que estuvo un año entero sin poder correr. Pero en vez de volver de apoco, el accidente lo motivó el doble.

 

 

Juancito era un piloto de los de antes, bien vieja escuela, donde el control del auto estaba pura y exclusivamente a cargo del hombre, un piloto que tenía al reloj como vocero, como mejor amigo. Mientras otros corredores quizás se desesperaban por llegar primeros, derrapando en las curvas sin control y dando al espectador lo que para ellos era un show, Galvez jamás maltrataba el auto que él mismo armaba. Con una técnica de manejo prolija y una convicción inquebrantable, lograba sorprender a quienes dudaban de él.

En sus propias palabras: “Correr en autos significa andar lo suficientemente despacio, como para llegar antes que los demás”

 

 

A veces las carreras de los grandes, tienen grandes desenlaces… y no siempre son gratos.
Llegó el día de la carrera en Olavarría, una día como hoy, un 3 de Marzo. La noche anterior había llovido y los trazados, que en ese entonces eran de tierra, no estaban en las mejores condiciones. Al piloto de la famosa Galera (así se apodaba su hermosa coupe), le parecían desafiantes estas condiciones y no se achicaba ante ellas. Para la época comenzaban a surgir otros pilotos que también tenían hambre de gloria, por lo que el campo de batalla exigía cada vez más a los pilotos en pista. Todo era cuestión de honor.

 

 

La coupe de Juan había sido modificada para la carrera, reformas en la caja y el motor le ofrecían un mayor rendimiento comparado con fechas anteriores. Como era de esperarse alcanzó la punta. La pista, maltratada por la lluvia y los competidores empieza a secarse, la Galera gana terreno, Galvez iba a fondo y aumentaba su ritmo minuto a minuto.

Fue en la tercera vuelta, cuando Juan tomó la curva “S” , que el auto se descontrola y comienza a volcar y el piloto sale despedido por la ventana.
Las condiciones de seguridad de la época eran muy precarias en comparación a las de la actualidad, y creo que con decir precarias nos quedamos cortos. Galvez corría sin cinturón de seguridad… si, asi como lees y sabes porque? Porque años antes había visto morir un amigo atrapado entre las llamas de su auto sin poder zafarse, motivo suficiente para él pero una locura si lo pensamos hoy.

 

 

De todas maneras para entender bien solo hay que mirar el contexto, las nulas medidas de seguridad, una pista que era simplemente un recorrido precario y autos rústicos… muy rústicos.

 

Para los que son más jóvenes o no saben, hoy tratamos de contarles un poco de la historia de uno de los tantos referentes del automovilismo argentino, una de las glorias del Turismo Carretera, ubicándoos en una era en donde los pilotos eran caballeros heroicos con mucho coraje. Un poquito lejos de la realidad actual no?